El momento de retirar el pañal

La retirada del pañal es un hito importante en la vida de un niño y sobre todo en la vida de los padres. El momento en el que el niño pasa de ser bebé a ser un poco menos bebé.

Normalmente se le comienza a retirar con 2 añitos, algunos antes y otros después. Y cada niño va a su ritmo, pero los 2 años se establece una buena edad para hacerlo. Ya que es el momento en el que niño ya se siente más autónomo y ha desarrollado ciertas habilidades físicas que le posibilitan a ello.

Otra de las razones es la entrada al colegio. Con tres años los niños entran al cole y en el cole se prohíbe de forma general que los niños lleven pañales, así que empezar a entrenarlos con 2 años es la mejor alternativa.

 

¿Cuándo hay que empezar a quitárselo?

Retirar el pañalMuchas madres intentan forzar un poco la situación casi siempre presionadas por la sociedad, bien porque ven que los hijos de otras amigas que no tienen pañal o porque está cansada de escuchar a familiares decir que ya es muy mayor para llevarlos.

Y comienza el proceso. El primer día suele ser un desastre, más allá de lo incómodo que puede resultar que un niño se sienta mojado, no tiene continencia alguna y tendrás que ir con la fregona de un lado para otro.

Y no solo el pipí te dará quebraderos de cabeza, la caca también. Piensa que con suerte en una semana ya todo pasará y tu hijo no llevará pañales.

El orinal suele ser la primera alternativa para los más pequeños. El consejo es no te gastes excesivo dinero en comprarle un orinal con actividades, luces o sonidos, el más sencillo será el que mejor te funcionará y encima más barato.

El paso natural siguiente será utilizar el váter.

 

Cada niño es un mundo

Retirar el pañalEs cierto que cada niño es un mundo y tú lo podrás comprobar si tienes más de un hijo. Una situación que se suele repetir es que con los primeros hijos suele costar más que dejen el pañal, sin embargo, los más pequeños lo hacen tan rápidamente que ni tan siquiera tienes que utilizar la fregona.

Los hermanos pequeños aprenden a utilizar el orinal o el váter mentalmente antes que físicamente, debido a ese aprendizaje precoz, el proceso se hace más rápido y no cuesta absolutamente nada.

Para ellos supone un logro importante, hay que premiarles e incentivarles. Con un simple póster en el baño donde le pones una estrellita cada vez que va es suficiente.

Los niños necesitan sentirse mayores para tener seguridad frente a otros retos que tienen que descubrir.

 

Descubrir nuestro cuerpo

Todo padre teme el día en el que su hijo se interesa por la sexualidad, en nuestra mente alberga el deseo de que se descubra ese interés bien tarde (aunque no demasiado tarde, eso también nos preocupa) que haya un término medio.

¿Cuándo empezamos a explorar nuestro cuerpo?

Descubriendo nuestro cuerpoSin embargo el interés por la sexualidad se despierta bien temprano. El interés sexual no quiere decir que tu hijo tenga deseos sexuales, sino curiosidad. Nuestros pequeños son grandes exploradores del medio que les rodea y no sólo del medio es fundamental para su desarrollo el conocimiento de su propio cuerpo. El descubrimiento del placer llega pronto incluso de bebés ya pueden llegar a sentir el placer, cuando se les acaricia, o sienten en la mejilla el beso de su madre.

Pero un día llega el descubrimiento de sus genitales y sienten curiosidad, lo que se nos puede escapar como padres es cuando descubren junto a otros niños pudiendo ser del mismo sexo o de distinto sexo. Cuando es de distinto sexo el niño siente más curiosidad al ver que el niño que tiene en frente no tiene lo mismo que tiene él.

¿Cómo reaccionamos los padres?

Descubriendo nuestro cuerpoSi los padres descubren que sus hijos están explorando su cuerpo salta una alarma casi siempre exagerada. Nos parece inaceptable que nuestros hijos igual de 5 ó 6 años de edad estén descubriéndose entre sí su cuerpo, nos escandalizamos y les podemos llegar incluso a regañar y castigar.

Esto puede provocar un caos en la mente del niño quien ya de por sí sentirá vergüenza y tenderá a esconderse para seguir descubriendo. Pero para los padres comienza una preocupación que incluye no sólo el hecho de que su hijo pueda desarrollar una conducta inadecuada sino que además pierda el pudor y tenga facilidad o lo vea normal frente a otras personas.

Lo ideal es sentarse a hablar con el niño y explicarle de forma muy sencilla que sus partes íntimas deben ser privadas, y que no está bien esconderse para jugar a descubrir el cuerpo de los amiguitos. Es importante sobre todo mantener una conversación con él en la que el niño se sienta protegido y comprendido, que sienta que puede hablar contigo y preguntarte cuántas dudas tenga acerca de su cuerpo.

La curiosidad no se la vamos a quitar, por ello es mejor fomentarle un sentimiento de complicidad y seguridad ante nosotros que reprimirle y hacer que nos tenga miedo y siga haciendo aquello que quiera hacer a escondidas.

Chicos y chicas todos han de ser considerados por igual pues el interés por descubrir el mundo lo llevamos en nuestro adn. Lo difícil es saber reaccionar como padres lo mejor posible para conseguir una buena relación futura con nuestros hijos.

 

 

El llanto de bebé

Se ha investigado mucho sobre el llanto de los bebés, incluso algunos se han adelantado a sacar algún traductor para el llanto de los bebés.

La realidad es que para una madre oír llorar a su hijo supone una situación de estrés, por no saber bien por qué llora el niño. Esto ocurre de manera más acusada si la mamá es primeriza.

Algunas mujeres son algo más hipocondríacas que otras y cuando tiene que ver con los niños la cosa empeora.

Veamos algunas situaciones en las que los niños lloran.

Situaciones comunes

El llanto del bebeCuando un niño comienza a llorar, lo principal es mantener la calma, es cierto lo que nos dicen las abuelas y todo tu estado de ánimo y el que se respire en el ambiente influye al niño. En este sentido, lo primero que haremos es mantener la calma e ir comprobando lo siguiente.

Lo primero es cogerlo (aunque algunos “expertos” no aconsejen coger al bebé de la cuna cuando se despierta de noche), comprobaremos si tiene alguna flatulencia (suele ocurrir que se queden con gases y éstos les molesten, su forma de expresarlo, mediante el llanto)

Una vez hecha la comprobación, pasamos a comprobar el pañal del bebé, los bebes (la mayoría) no soportan que el pañal esté mojado o que esté sucio, llorará si está incómodo y necesite que lo cambies.

Otra de las razones por las que el bebé llore es porque sienta calor o frío. Es conveniente tener a los pequeños más desabrigados que abrigados. Pensemos que los niños sienten más o menos la temperatura como nosotros. Si para ti acostarte a dormir con un pijama de terciopelo más dos mantas y un edredón, supone sudar como un pollo asado, para el bebé también.

La última de las comprobaciones rutinarias es el hambre. Si un bebé tiene hambre llorará para que acudas y le des de comer. Al ofrecerle alimento los llantos cesarán y el bebé se calmará.

Una vez realizadas las siguientes comprobaciones (que no tardas más de 3 minutos, 5 todo lo más) lo siguiente será comprobar que el bebé no se encuentre mal, esto nos lo indicará el llanto, la intensidad del mismo al hacerle una pequeña exploración.

Exploración en casa

Para explorar al bebé lo primero que tenemos que ver es si le duelen las articulaciones, si puede mover la cabeza correctamente para los lados y hacia delante. Lo siguiente es comprobar el abdomen.

Los niños suelen padecer gases, es común escuchar que aquellos que toman biberón suelen sufrir más el cólico del lactante y más frecuentemente aquejarse de gases. Esto es así por la forma del biberón y el modo de succión del niño, aunque no a todos les pase.

También comprobaremos la temperatura del niño y si presenta alguna lesión en la piel.

A veces no es necesario hacer todas las comprobaciones, porque sencillamente tu hijo lo que necesite es sentirte, que le cojas, que le abraces y sentir tu olor.

Los bebés necesitan que sus padres les tomen en brazos y sentir esa cercanía, es un modo perfecto de crearle un sentimiento de seguridad que proyectará en su desarrollo. No te preocupes no lo estás malcriando.