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Descubrir nuestro cuerpo

Todo padre teme el día en el que su hijo se interesa por la sexualidad, en nuestra mente alberga el deseo de que se descubra ese interés bien tarde (aunque no demasiado tarde, eso también nos preocupa) que haya un término medio.

¿Cuándo empezamos a explorar nuestro cuerpo?

Descubriendo nuestro cuerpoSin embargo el interés por la sexualidad se despierta bien temprano. El interés sexual no quiere decir que tu hijo tenga deseos sexuales, sino curiosidad. Nuestros pequeños son grandes exploradores del medio que les rodea y no sólo del medio es fundamental para su desarrollo el conocimiento de su propio cuerpo. El descubrimiento del placer llega pronto incluso de bebés ya pueden llegar a sentir el placer, cuando se les acaricia, o sienten en la mejilla el beso de su madre.

Pero un día llega el descubrimiento de sus genitales y sienten curiosidad, lo que se nos puede escapar como padres es cuando descubren junto a otros niños pudiendo ser del mismo sexo o de distinto sexo. Cuando es de distinto sexo el niño siente más curiosidad al ver que el niño que tiene en frente no tiene lo mismo que tiene él.

¿Cómo reaccionamos los padres?

Descubriendo nuestro cuerpoSi los padres descubren que sus hijos están explorando su cuerpo salta una alarma casi siempre exagerada. Nos parece inaceptable que nuestros hijos igual de 5 ó 6 años de edad estén descubriéndose entre sí su cuerpo, nos escandalizamos y les podemos llegar incluso a regañar y castigar.

Esto puede provocar un caos en la mente del niño quien ya de por sí sentirá vergüenza y tenderá a esconderse para seguir descubriendo. Pero para los padres comienza una preocupación que incluye no sólo el hecho de que su hijo pueda desarrollar una conducta inadecuada sino que además pierda el pudor y tenga facilidad o lo vea normal frente a otras personas.

Lo ideal es sentarse a hablar con el niño y explicarle de forma muy sencilla que sus partes íntimas deben ser privadas, y que no está bien esconderse para jugar a descubrir el cuerpo de los amiguitos. Es importante sobre todo mantener una conversación con él en la que el niño se sienta protegido y comprendido, que sienta que puede hablar contigo y preguntarte cuántas dudas tenga acerca de su cuerpo.

La curiosidad no se la vamos a quitar, por ello es mejor fomentarle un sentimiento de complicidad y seguridad ante nosotros que reprimirle y hacer que nos tenga miedo y siga haciendo aquello que quiera hacer a escondidas.

Chicos y chicas todos han de ser considerados por igual pues el interés por descubrir el mundo lo llevamos en nuestro adn. Lo difícil es saber reaccionar como padres lo mejor posible para conseguir una buena relación futura con nuestros hijos.

 

 

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